octubre 08, 2005

La dieta mediterránea, recomendada por oncólogos.

Contribuye a disminuir el riesgo de padecer patologías crónicas como son las enfermedades del corazón, el cáncer, la obesidad y la diabetes, que afectan a sectores importantes de las sociedades desarrolladas.



La comunidad médica y nutricional ha llegado a un consenso sobre la bondad de la dieta Mediterránea tradicional. Este consenso revela que contribuye a disminuir el riesgo de padecer patologías crónicas como son las enfermedades del corazón, el cáncer, la obesidad y la diabetes, que afectan a sectores importantes de las sociedades desarrolladas. Son características esenciales de esta dieta el consumo abundante de cereales y sus derivados (pasta, arroz, pan…), legumbres, frutas y frutos secos, verduras y hortalizas, con menores cantidades de pescado, aves, huevos y derivados lácteos y aún menores proporciones de carne. Estos alimentos se condimentan habitualmente con aceite de oliva (aumenta el llamado buen colesterol -HDL-c- y evita la oxidación del llamado mal colesterol LDL-c-, principal responsable de la formación de placas en venas y arterias) y semillas (grasa similar a la del pescado azul, que reduce el colesterol total, los triglicéridos sanguíneos y la viscosidad de la sangre) y se acompañan (si la persona tiene la costumbre) de un consumo moderado de vino tinto en la comida. El hecho de llevar a cabo la práctica regular de actividad física es una característica de la forma de vida Mediterránea y un complemento importante de la salud.



Recomendaciones dietéticas sobre el consumo de alimentos:


Alimentos que no deben faltar de nuestra mesa...


* Leche y lácteos.
* Carnes, pescado, huevos y derivados: aves y carnes magras (pollo y pavo sin piel, ternera magra, cinta de lomo, conejo, solomillo de cerdo o ternera, caballo, potro..), hígado, pescados (blanco y azul) y huevos.
* Cereales, patatas y legumbres: preferir los cereales integrales a los refinados, aunque depende la dieta de cada persona.
* Verduras y hortalizas: todas, a ser posible una ración diaria cruda (ensaladas).
* Frutas frescas.
* Bebidas: agua, caldos desgrasados, infusiones, zumos sin azucarar.
* Grasas: aceites de oliva y semillas (girasol, maíz, soja...), mantequilla y margarina vegetal, frutos secos.
* Otros productos: mermelada, miel, salsas y acompañamientos de platos a base de hortalizas…



Alimentos a consumir con moderación...


* Carnes semigrasas, vísceras, jamón serrano, york, fiambres de pollo y pavo y otros embutidos grasos, con menor frecuencia o en menor cantidad de consumo.
* Cereales y patatas: bollería casera elaborada con aceite de oliva, bollería que en su composición más se parece al pan (bollo suizo, bizcochos de soletilla…), patatas fritas.
* Bebidas: bebidas refrescantes, batidos lácteos, bebidas alcohólicas de baja graduación (cerveza, sidra, vinos de mesa).
* Grasas: mayonesa, nata.
* Otros productos: postres caseros, helados, gelatinas, precocinados, salsas comerciales y caseras tipo bechamel.



Alimentos de consumo ocasional...


* Leche y lácteos: leche condensada, lácteos muy grasos (quesos muy maduros o fermentados), lácteos con mermeladas y nata o enriquecidos con nata.
* Carnes grasas (cerdo y ternera grasos, pato), carnes ahumadas o curadas, charcutería (salchichas, foie gras, patés), pescados adobados, salazones, ahumados, en escabeche…
* Legumbres: aquellas que se cocinan con ingredientes grasos de origen animal (morcilla, tocino, chorizo, etc.)
* Frutas: en almíbar, secas, confitadas y escarchadas.
* Bebidas: bebidas alcohólicas de alta graduación (licores, destilados…).
* Grasas: manteca, tocino y sebos, aceites de coco y palma (sobre todo en cierta repostería industrial envasada), manteca de cacao y productos que la contengan (chocolate, cremas de chocolate tipo pralines…).
* Otros productos: snacks (ganchitos, patatas chips, etc.) y productos de fast food, productos de pastelería y repostería rellenos o bañados en soluciones azucaradas, chocolateados….

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Fuente: www.consumer.es


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